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Viva la Anarquía! ..

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enero 2017

“El asalto oculto a las instituciones – Hakim Bey

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Los niveles de la organización Inmediatista:

1) El Encuentro. Podría ser cualquier cosa desde una fiesta a un disturbio. Puede ser planeado o no, pero depende de la espontaneidad para “suceder realmente”. Ejemplos: encuentro anarquista, celebración neo-pagana, Rave, breve motín urbano o protesta espontánea. Por supuesto los mejores encuentros se convierten en TAZ’s como algunos de los Be-Ins de los 60s, las primeras reuniones de la tribu Rainbow, o el Disturbio de Stonewall.

2) El potlach horizontal. Un único encuentro de un grupo de amigos para intercambiar regalos. Una orgía planeada podría caer en esta categoría, siendo el regalo el placer sexual — o un banquete, siendo el regalo la comida.

3) La Minga ( 1 ). Como una minga de colchas, la Minga inmediatista consiste en un grupo de amigos/as que se reúnen regularmente a colaborar con un proyecto específico. La Minga podría servir como un comité de organización para un encuentro o un potlach, o como una colaboración creativa, un grupo de afinidad para la acción directa, etc. La Minga es como una Serie Pasional del sistema de Fourier, un grupo unido por una pasión compartida que solo puede ser realizada grupalmente. Seguir leyendo ““El asalto oculto a las instituciones – Hakim Bey”

Stig Dagerman: El anarquista melancólico (Un cuento y testamento literario)

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Además de cómo un sereno adiós a la vida, estas páginas pueden entenderse como una síntesis del pensamiento de su autor. En el corazón de la obra de Dagerman palpita un negrísimo átomo de opresión. Su. Gran tema es la imposibilidad del ser humano para ser feliz en las sociedades modernas. “Para mi, un tipo de libertad se ha perdido para siempre o por un largo tiempo : la libertad que procede de la capacidad de dominar su propio elemento”. Dagerman piensa en Thoreau y en su bosque de Walden. “¿Dónde se encuentra ahora el bosque en el que el ser humano pueda probar que es posible vivir en libertad fuera de las formas congeladas de la sociedad ?”. Esa insatisfacción, que quizá en un carácter meridional hubiese generado el enésimo existencialista ‘malgre lui’, orientó a Dagerman hacia el anarquismo. Desde muy joven frecuentó círculos libertarios y comenzó a publicar en revistas como “Storm” o “Arbetaren”. El volumen de Pepitas de Calabaza incluye a modo de anexo algunos textos que arrojan luz sobre su relación con el anarcosindicalismo. Para el lector español, el más curioso es una semblanza de Dagerman firmada en 1954 por su amiga Federica Montseny, en la que, entre exclamaciones maternales y chismorreos románticos, aparece algún párrafo revelador : « La literatura tradujo un estado de ánimo, una crisis profunda : demasiado joven para saber esperar ; demasiado absoluto en sus sentimientos y pensamientos, Stig fue de los que no pudiendo creer en Todo, no pudieron creer en Nada ». Seguir leyendo “Stig Dagerman: El anarquista melancólico (Un cuento y testamento literario)”

Xosé Tarrío, un desobediente asesinado por la cárcel

descarga-2Xosé Tarrío es un histórico preso anarquista que falleció en el hospital intentando recuperarse del daño que terminó de causar en él el campo de exterminio de Teixeiro, en el año 2005 aunque no fue ésta su única desdicha. Escritor del libro “Huye, hombre, huye: diario de un preso FIES”, Xosé Tarrío nace en 1968 en A Coruña, en el conflictivo barrio de Kananga. Su padre era un borracho y un maltratador que martirizaba a su madre, que tenía serios problemas para trabajar y mantener ella sóla a sus 5 hijos. A los once años, por los problemas familiares causados por la conducta de su padre, es internado en un colegio del Opus Dei, del que se escapará dos veces debido al autoritario y ultrarreligioso carácter de los profesores, muy dados a las palizas y el castigo físico. Tras ser retirado del colegio, con catorce años, comienza a realizar pequeños robos para intentar ayudar a su familia que lo conducirán al reformatorio de Palavea un total de doce veces, huyendo las doce y continuando con posterioridad con sus pequeños robos que terminarán por enviarlo por orden judicial al Reformatorio Especial de Educación y Orientación, donde permanece hasta los dieciséis años. Sale y continua con sus acciones para poder sobrevivir, sumando a ésto la lacra de su caída en el triste mundo de la droga a la temprana edad de 17 años, con su familia emigrada en Suíza (aunque posteriormente volverían a Coruña) y siendo éstos unos años de serias dificultades para él de las que desgraciadamente no encuentra otra forma de evadirse. Es detenido tras un pequeño robo y condenado a 6 meses de prisión por el juez, que cumple íntegros al no poder pagar la multa. Tras salir de su encierro, pasa otro año malviviendo para volver a la cárcel a cumplir otra condena de dos años, cuatro meses y un día por un robo sin violencia y será tras ésta condena cuando su infierno comience. Seguir leyendo “Xosé Tarrío, un desobediente asesinado por la cárcel”

Para acabar con la masacre del cuerpo -Félix Guattari

 

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Cuales sean las pseudotolerancias de que haga alarde, el orden capitalista bajo todas sus formas (familia, escuela, fábricas, ejército, códigos, discursos…) continúa sometiendo toda la vida deseante, sexual, afectiva, a la dictadura de su organización totalitaria fundada sobre la explotación, la propiedad, el poder masculino, la ganancia, el rendimiento…

Infatigablemente, continúa su sucio trabajo de castración, de aplastamiento, de tortura, de cuadrilaje del cuerpo para inscribir sus leyes en nuestras carnes, para clavar en el inconsciente sus aparatos de reproducción de la esclavitud.

A fuerza de retenciones, de éxtasis, de lesiones, de neurosis, el Estado capitalista impone sus normas, fija sus modelos, imprime sus caracteres, distribuye sus roles, difunde sus programas… Por todas las vías de acceso en nuestro organismo, sumerge en lo más profundo de nuestras vísceras sus raíces de muerte, confisca nuestros órganos, desvía nuestras funciones vitales, mutila nuestros goces, somete todas las producciones vividas al control de su administración patibularia. Hace de cada individuo un lisiado, cortado de su cuerpo, extranjero a sus deseos. Seguir leyendo “Para acabar con la masacre del cuerpo -Félix Guattari”

“La anarquía antes del anarquismo V: Los cínicos y otros olvidados de la Grecia Antigua

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“¡Que te apartes del sol!”.  Alejandro visita a Diógenes en Corinto. Litografía de Louis Loeb, año 1898.

 

Volver la mirada hacia las vidas y sociedades que nos antecedieron es un ejercicio que permite preguntarse acerca de los rumbos que ha tomado la humanidad. Es, sin duda, una forma de problematizar el entramado del Poder y las consecuencias que nos ha traído la división social. Ejemplo de ello es la historia de la filosofía griega y, específicamente, la aparición de Sócrates en el pensamiento occidental.

Considerado como el punto de inflexión en la pregunta acerca de lo humano, tenemos noticia de su influencia gracias a su discípulo Platón, pensador de gran relevancia para el desarrollo de las ciencias y las humanidades en Occidente. Otros doxógrafos – la principal e indirecta fuente para conocer gran parte de la filosofía griega – fueron Jenofonte (autor de los Recuerdos de Sócrates), Aristófanes (que se burla de él en su comedia Las nubes) y Aristóteles, discípulo de Platón, quien por considerarse a sí mismo como el punto culmine de la filosofía hace una casi nula mención a Sócrates. Pese a esto, Aristóteles se situó en la cadena inaugurada por Sócrates, siendo su discípulo Teofrasto el continuador de ésta. Seguir leyendo ““La anarquía antes del anarquismo V: Los cínicos y otros olvidados de la Grecia Antigua”

Luditas

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La noche del 12 de abril de 1811, 350 hombres, mujeres y niños atacaron una fábrica de hilados en Nottinghamshire, destruyendo los grandes telares a mazazos y quemando el lugar. 60 telares fueron destrozados esa misma noche en otros pueblos cercanos. El sabotaje rápidamente se extendió hacia Derby, Lancashire y York, corazón de la Revolución Industrial inglesa de principios del siglo XIX, dando vida a una de las más míticas historias de acción directa contra el capitalismo: El luddismo.

La fábrica quemada esa primera noche luddita pertenecía a William Cartwright, fabricante de hilados de mala calidad, pero producidos en maquinaria de última tecnología.

El movimiento se extendió por una década, con enorme intensidad los primeros cinco años. Con posterioridad a esa fecha, lo cuantitativo dio paso a la progresiva maduración de una conciencia revolucionaria en los ludditas que aún se manifestaban.

El movimiento no sólo involucró a obreros textiles: Agrícolas, mineros, molineros y otros coincidieron en las acciones destructivas. De acuerdo a Thompson “la simple violencia revolucionaria rara vez ha estado tan extendida en la historia inglesa”.

Según John y Paula Zerzan, el movimiento extrajo su nombre del joven Ned Ludd, quien prefirió destrozar el telar a martillazos antes que producir las miserables prendas que le solicitaban. Sin embargo, el investigador argentino Christian Ferrer afirma que Ned Ludd no existió, sino sólo fue un nombre, como tantos otros que se utilizaron para firmar reivindicaciones: Señor Pistola, Señorita Ludd, Pedro Felpa, General Justicia, Sin Rey, Rey Ludd, o Joe el Incendiario (todos, originalmente en inglés).

Sea como sea, el luddismo se extendió como la peste negra por varias zonas de Inglaterra, lo que significó que en 1812 se dictaran leyes que llevaban a la horca a quien destruyese una máquina.

Controlar los instrumentos de producción o destruirlos; esta idea exaltaba la imaginación popular y proporcionaba a los ludditas un apoyo unánime en la población.

MILICIA INVISIBLE

A pesar de que a los destructores de máquinas se les ha tratado de “reivindicadores reaccionarios” y a su movimiento como “la última rebelión medieval”, Ferrer señala que a pesar del terror provocado en el reino y el parlamento, el olvido histórico de los ludditas es porque su objetivo no era político, sino social y moral: no querían el poder sino desviar la dinámica de la industrialización acelerada. Una utopía, por cierto, en aquel contexto de ascenso y consolidación del capitalismo en su fase industrial, y un Estado que no hace más que asegurar esta situación, a través de leyes y el monopolio de la utilización de la violencia. Seguir leyendo “Luditas”

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